PorciCast #85 – 1 de cada 3 cerdos llega al matadero con Salmonella – Dr. Héctor Argüello

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La Salmonella vuelve a dar la cara en las granjas de cerdos

Durante años tratamos la Salmonella como un problema silencioso: circulaba entre animales portadores, sin síntomas claros, y casi nunca llegaba a la consulta del veterinario. Ese escenario ha cambiado, y por eso conviene volver a hablar de ella.

La razón de fondo es un cambio en el entorno de la granja. La retirada del óxido de zinc (prohibido en la Unión Europea desde 2022) y la reducción del uso de antibióticos han beneficiado a todos los patógenos entéricos, y la Salmonella no es una excepción. Con ello han reaparecido cuadros clínicos que antes casi solo se veían en los libros: tiflocolitis necróticas, con bajas elevadas y recurrencia entre lotes. Incluso Salmonella Choleraesuis, de curso sistémico, ha reemergido.

Y rara vez viene sola. La Salmonella es un patógeno proinflamatorio: la inflamación que provoca genera una disbiosis que abre la puerta a otros agentes. En el lechón se asocia con E. coli y Rotavirus; en transición y cebo, con Lawsonia intracellularis y con Brachyspira hyodysenteriae, a la que puede agravar hasta convertir una disentería en un brote mucho más serio. De ahí la recomendación de incluirla en el diagnóstico diferencial de los procesos entéricos.

El impacto productivo es medible: un cerdo en transición infectado necesita 3,5 kg más de pienso para llegar a los 20 kg que uno sano. Se estima que al menos uno de cada tres cerdos llega al matadero portando Salmonella en el intestino, y España sigue entre las mayores prevalencias de la Unión Europea. Un matiz importante para no caer en alarmismo: hablamos de la carga que porta el animal vivo; la carne llega al consumidor prácticamente libre. El problema es sobre todo productivo, sanitario y de resistencias.

¿Qué podemos hacer? No hay una única solución, pero sí un plan que funciona: un buen diagnóstico con serotipado y antibiograma; vacunar al lechón, no solo a la madre (la inmunidad materna se pierde al destete, justo antes de que aparezca el problema); higiene real y manejo (limpieza con detergente, control de roedores, cuidar los pasillos y no solo los boxes); estrategias de alimentación a dosis eficaces; y un uso prudente y responsable de los antibióticos.

Como lo resume Héctor Argüello, profesor e investigador de la Universidad de León y referente en salmonelosis porcina, sus tres medidas imprescindibles son: un buen diagnóstico con antibiograma, agua y jabón, e inmunización.

Conoce al invitado

Héctor Argüello Rodríguez es veterinario, profesor titular en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León (Departamento de Sanidad Animal) e investigador del grupo Digesporc, dedicado a la patología digestiva porcina. Diplomado del Colegio Europeo de Microbiología Veterinaria (ECVM), realizó su tesis doctoral sobre el control de Salmonella y completó su formación con estancias en Irlanda y la Universidad de Córdoba antes de regresar a León. 

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