¿Qué estamos dejando de hacer en Sitio 2?

Por MV. MSc. Daniel Molina Morán

Especialista Técnico PorcinoTrouw Nutrition Sur y Centroamérica

Introducción

La expansión de la producción porcina intensiva, particularmente entre pequeños y medianos productores, puede conducir al descuido de principios básicos de manejo. Sin embargo, el vacío sanitario, el sistema todo dentro–todo fuera (TD/TF), la calidad del agua y el cumplimiento de un presupuesto de alimentación son elementos fundamentales para alcanzar los objetivos productivos y, en consecuencia, los resultados económicos de la explotación. A continuación, se revisan algunos de estos fundamentos aplicados a la etapa de transición.

Bioseguridad como base del diseño 

Todo sistema de producción debe definir con claridad sus objetivos productivos. Antes de diseñar las instalaciones de transición, es necesario establecer si el flujo de animales destetados se organizará en bandas de una o más semanas, cuántos lechones integrarán cada grupo, la edad y el peso máximos previstos durante esta etapa y el número de días de vacío sanitario que deberá cumplir cada galera.

La bioseguridad constituye un pilar estructural de cualquier sistema productivo. Su objetivo es prevenir la introducción y diseminación de agentes infecciosos, por lo que debe integrarse desde el diseño del sistema de producción.

La bioseguridad debe considerarse desde el inicio como un criterio condicionante del diseño. Esto permite establecer un vacío sanitario real entre grupos y aplicar el sistema todo dentro–todo fuera (TD/TF). Asimismo, facilita la vigilancia y contención de procesos clínicos, el seguimiento del presupuesto de alimentación y la captura de datos necesarios para la toma de decisiones.

Por ejemplo, en una etapa de transición que recibe 250 lechones por grupo cada 21 días, con una permanencia de 49 días y 7 días adicionales para limpieza y vacío sanitario, cada lote completa un ciclo de 56 días. Bajo este esquema de ingresos, se requiere contar con tres galeras para mantener la continuidad del flujo. 

Figura 1. Rotación de tres galeras para mantener todo dentro–todo fuera. Esquema temporal de los tres primeros lotes en un sistema con ingresos cada 21 días. Cada galera permanece ocupada durante 49 días y posteriormente dispone de 7 días para limpieza, desinfección y vacío sanitario, completando un ciclo de 56 días. El diagrama muestra el escalonamiento de las tres galeras y las ventanas sanitarias entre lotes. 

Una vez definido el flujo operativo, la preparación de las instalaciones debe realizarse antes del ingreso de los lechones. El proceso comienza con un lavado a fondo para remover la materia orgánica, continúa con una desinfección minuciosa de los corrales y finaliza con el periodo de vacío sanitario.

La recepción del lote

El protocolo de recepción comprende cuatro puntos:

  • Pesar y clasificar por tamaño: Formar corrales homogéneos contribuye a reducir la dispersión de pesos al final de la etapa.
  • Entrenamiento durante los primeros tres días: Mantener la apertura de los comederos al 70 % y llenarlos hasta un máximo del 30 % de su capacidad, con el objetivo de estimular el consumo varias veces al día.
  • Comederos de transición: Utilizar tolvas o comederos de transición durante las primeras dos semanas para asegurar la disponibilidad de alimento.
  • Disponibilidad de agua: Ofrecer agua en platos para prevenir la deshidratación, especialmente en sistemas en los que los lechones no tuvieron acceso a bebederos durante la maternidad.

Figura 2. Secuencia operativa para preparar y recibir un lote en Sitio 2. Diagrama secuencial que representa las prácticas operativas desde la preparación de la galera hasta el establecimiento del consumo durante los primeros días posdestete.

Además, debe mantenerse un ambiente que conserve una temperatura adecuada y evite corrientes de aire que generen estrés en los lechones. Se recomienda el uso de cortinas móviles y la delimitación de una zona de confort térmico dentro del corral, en la que la temperatura descienda gradualmente a lo largo de la etapa de transición, desde 29–31 °C al destete hasta aproximadamente 21 °C al final de la etapa.

El estrés por frío tiene consecuencias directas sobre el desempeño productivo. Ante esta condición, el animal prioriza la termorregulación y utiliza nutrientes para mantener la temperatura corporal en detrimento del crecimiento muscular. Además, disminuye el flujo sanguíneo intestinal, lo que puede limitar la absorción de nutrientes.

Figura 3. Descenso de la temperatura de consigna durante la transición. Curva de temperatura recomendada para acompañar el crecimiento del lechón desde el ingreso a Sitio 2. 

Para mantener un ambiente adecuado para el lechón, se recomiendan los siguientes parámetros operativos:

Punto de controlReferencia operativa
Densidad de alojamiento0,35 m² por animal
Disponibilidad de agua1 bebedero / 10 lechones
Espacio lineal de comedero2,5 cm por animal
Altura del bebederoA la altura del hombro del lechón más pequeño
Caudal de agua≈ 500 ml/min
Control diarioCaudal de agua y apertura de comederos

Cuadro 1. Referencias de densidad, espacio y acceso a recursos.

El presupuesto de alimentación 

Antes del ingreso del lote, es indispensable contar con un presupuesto de alimentación. Esto permite detectar oportunamente desviaciones en el consumo y evaluar el desempeño al cierre del lote.

A continuación, se presenta un ejemplo de presupuesto de alimentación para lechones en transición con la línea Milkiwean:


Etapa

Días de consumo

Consumo por cerdo (kg)
Milkiwean Precoce103
Milkiwean Granito116
Milkiwean Spido75
Milkiwean Vital2120
Total4934

Cuadro 2. Presupuesto de alimento en cada fase del lechón.

La importancia del agua

Aun cuando se cumplan los protocolos de desinfección de instalaciones y manejo, las diarreas posdestete pueden persistir. En estos casos, debe evaluarse la calidad del agua, ya que puede existir presencia de enterobacterias capaces de ingresar al animal por esta vía. Por ello, se recomienda realizar un análisis microbiológico del agua al menos una vez cada seis meses.

El análisis de laboratorio debe complementarse con el monitoreo cotidiano de parámetros como el potencial de óxido-reducción (ORP), el pH y la temperatura, con el fin de evaluar la aptitud del agua para el consumo. En agua clorada, un ORP de 600–700 mV indica una adecuada actividad antimicrobiana. Un pH máximo de 7 se considera adecuado para el consumo; sin embargo, la acidificación a pH 3,8–4,2 favorece la digestión del lechón, puede reducir la ingesta de patógenos a través del agua y estimula el consumo de agua y, en consecuencia, de alimento.

Para favorecer el consumo, la temperatura del agua debe mantenerse entre 16 y 18 °C. En lechones en transición, se ha estimado una relación aproximada de 3 litros de agua por cada kilogramo de alimento consumido; por ello, un mayor consumo de agua se asocia con un mayor consumo de alimento.


Parámetro

Referencia operativa
ORP600–700 mV
pHMáximo 7; acidificación 3,8–4,2 en lo posible
Temperatura del agua16–18 °C
Relación agua:alimento≈ 3:1

Cuadro 3. Referencias operativas del agua de bebida.

Conclusiones

  • La bioseguridad debe incorporarse desde el diseño de las instalaciones. Las galeras con vacío sanitario y los sistemas todo dentro–todo fuera son esenciales para una producción eficiente.
  • El presupuesto de alimentación, ajustado a la etapa productiva y  condiciones ambientales y sanitarias, constituye una herramienta para alcanzar los objetivos productivos.
  • El personal debe contar con una lista de verificación de las condiciones de Sitio 2. Un equipo capacitado y con objetivos claros puede concentrarse en los factores con mayor impacto sobre la producción.
  • El monitoreo de la calidad del agua es indispensable para favorecer un consumo adecuado de alimento y reducir la incidencia de diarreas posdestete.
Compartir este artículo:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Boletín

Suscríbete a nuestro boletín para recibir las últimas novedades.