Crecimiento con propósito: Salud animal, productividad y futuro 

Por qué la sanidad porcina dejó de ganarse detrás del cerco perimetral y se juega hoy a escala  regional. 

Conferencia Opormex 2026 — “Crecimiento con propósito: salud animal, productividad y futuro” — Dr.  Eduardo Fano 

Sobre la conferencia

Este artículo fue elaborado exclusivamente a partir de la conferencia “Crecimiento con propósito: salud animal, productividad y  futuro”, impartida por Dr. Eduardo Fano durante el Congreso Opormex 2026.

Haz clic aquí para ver el video de la ponencia completo.

El disertante planteó su intervención no como una tesis con conclusiones cerradas, sino como  una síntesis de conversaciones sostenidas con distintos actores de la industria. Sobre esa base  organizó el mensaje en cuatro ejes: crecimiento con propósito, alto impacto sanitario y  bioseguridad regional, calidad y consistencia hacia el consumidor, y rentabilidad por  productividad. Su punto de partida es una distinción operativa: “Crecer no es solo construir, es  producir mejor” (6:20).  

La situación actual: una industria en buen momento, con responsabilidad  alta 

El Dr. Fano —segunda generación de veterinario especializado en producción porcina, con 29  años en la actividad— ubicó a la porcicultura en un ciclo favorable, con aumento en toneladas  producidas y en consumo per cápita. Situó a México como el octavo productor mundial. Describió  además a la industria como de alto valor económico.  

El marco productivo que fijó como referencia es claro: la demanda apunta a una productividad  del orden de 28 a 30 lechones destetados por hembra al año, un número que —subrayó— ni  siquiera es el más alto del sector. México se encontraría en torno a 21 destetados. Cerrar esa  brecha, sostuvo, depende centralmente del control sanitario.  

Crecer con propósito, no por crecer 

El propósito, en sus palabras, no se define por cuánto crecer sino para qué. Trasladado a la  sanidad, eso implica que cada poblamiento nuevo nazca con animales negativos a las  enfermedades clave y se mantenga así. El argumento es de ecosistema: una granja que  conserva su estatus negativo no solo protege su propia productividad, sino que alivia la presión  de infección regional, y una región más sana habilita, a su vez, nuevos crecimientos. A la inversa,  cuanto más complicada esté una región en términos sanitarios, más difícil resulta que admita  crecimiento. A esa tensión la nombró el “elefante de la habitación” (8:47): el tema incómodo que  aparece incluso sobre un sistema bien diseñado.  

Alto impacto sanitario: el problema es regional 

El disertante insistió en que la mayor densidad de granjas y de población animal no equivale a  mejor sanidad. Citó un trabajo de un grupo multidisciplinario —varias universidades e  instituciones de gobierno— publicado el año anterior, que analiza el riesgo en Jalisco y concluye  que la tecnificación elevó la productividad de las granjas pero también la densidad poblacional regional, aumentando la presión de infección y limitando los crecimientos. Valoró especialmente  que se tratara de información mexicana generada por investigadores mexicanos.  

Como evidencia complementaria, señaló la evolución de la distancia que la literatura científica  asocia a la diseminación de PRRS: cuando él cursó su doctorado se manejaban 10 km, luego  15, después 18, y actualmente alrededor de 20 km, con hipótesis de cifras mayores. Su lectura:  “El virus ha cambiado definitivamente, pero también le hemos puesto más leña al fuego” (12:27).  Sobre PED, refirió los trabajos de Scott Dee, según los cuales a mayor densidad poblacional se  observa mayor frecuencia de contagios, mayor carga viral en el ambiente y mayor diversidad de  variantes.  

El costo: acumulativo y suficiente para borrar el margen 

Para dimensionar el impacto económico recuperó el análisis del Dr. Alberto Herrera, con más de  20 años de discusión sobre estos temas. El modelo parte de 12.000 vientres y arroja un costo de  entre 300 y 350 millones al año, atribuible principalmente a dos agentes —PRRS y PED— vía  menos cerdos vendidos, conversión alimenticia deteriorada, mortalidad adicional, pérdida de  flujo, mayores costos sanitarios directos y más días a mercado. En algunos casos, dijo, eso  equivale a regalar la utilidad neta de toda la operación.  

El punto central es que el impacto financiero es acumulativo aunque las infecciones no coincidan  en el tiempo. Cada patógeno aporta su daño:  

AgenteImpacto principal (según la ponencia)
PRRSEfecto fuerte en reproducción y en engorda; pérdida estructural del esquema productivo
PED“Desastre” del esquema productivo
InfluenzaMortalidad neonatal que golpea el flujo de lechones; menor consumo y crecimiento, más ineficiencia
APPMortalidad súbita; pérdida directa
MycoplasmaErosión silenciosa vía conversión y días a mercado

Tabla 1. Impacto principal por agente sanitario (según la ponencia). 

Sobre el contraste entre APP y mycoplasma, recuperó la formulación de Herrera: APP es el  impacto agudo y visible; mycoplasma es crónico, normalizado en la operación y muchas veces  más caro por su consistencia. En sus palabras: “Uno pega directo y el otro simplemente te va  desangrando poco a poco” (15:38).  

Llevado a costo unitario, estimó un sobrecosto del orden de 3 a 6 pesos por el conjunto de  agentes. Frente a un costo de venta que ubicó en escenarios de 30, 36 o 40 pesos, esos pesos  extra —dijo— se comen cualquier rentabilidad incluso antes de entrar a los temas financieros. 

Lo que hace Estados Unidos: tres programas de inteligencia sanitaria

El disertante propuso mirar al país con el que México comparte sistema productivo, no por  sumisión sino porque la presión los obligó a estructurarse. Describió tres programas, que  considera complementarios y perfectibles:  

ProgramaCaracterística (según la ponencia)
SHIC (“Chic”)Financiado al 100% por la industria (National Pork Board); evalúa nueve patógenos
Proyecto del Dr. Morrison (Universidad de Minnesota,
MSHMP)
Integra en una sola base de datos la información que donan distintos sistemas de producción
SDRS (Iowa State)Maneja confirmaciones diagnósticas de patólogos
especialistas; más de 1,5 millones de casos confirmados;
96% de las muestras diagnosticadas en EE. UU.

Tabla 2. Programas de inteligencia sanitaria en Estados Unidos (según la ponencia). 

Estos reportes, casi en tiempo real, permiten que el sector sepa semana a semana qué está  pasando. Como ejemplo, citó el seguimiento de la variante de PRRS L1C.5. Sobre PED, indicó  que hoy es epidémico, con un 14% que duplica el nivel de hace dos años.  

Variantes que reescriben el juego 

La L1C.5 se detecta con fuerza creciente desde 2024, año en que se registró el número récord  de detecciones en un mes. Su capacidad de transmisión, medida por el número reproductivo, se  cita en 2,7; el disertante considera que esa cifra se queda corta frente a lo observado en campo  y la estimaría, a título personal, en 4 o 5.  

México no cuenta con un sistema propio de alarma, pero sí con acceso a la información que  genera Iowa State a partir de muestras enviadas por usuarios locales —una fuente que reconoció  algo sesgada, pero útil como punto de partida. Con esos datos describió la distribución de linajes  de PRRS:  

● L1B (la 1372): mayor número de detecciones en el noroeste de México.  ● L1A: predominio en el centro del país.  

● L1C: aún no bien caracterizada.  

Advirtió que existen otras variantes en distintas regiones y que la llegada de nuevas formas  podría ya estar ocurriendo sin que se disponga del sistema de vigilancia para detectarlo a tiempo.  

PED: la advertencia desde el norte 

En Estados Unidos, el repunte de PED disparó una estrategia nacional con al menos un millón  de dólares anunciado y más recursos previstos para los próximos cinco años, orientados a  entender la enfermedad y su eventual eliminación. Tras años por debajo del 5% de prevalencia, hoy un porcentaje relevante de los sistemas en crecimiento-engorda resulta positivo, y el 14%  subirá si no se actúa. El riesgo que señaló es que el virus quede ciclado, como ocurrió en México.  

Bioseguridad de nueva generación 

Sobre la base de los trabajos de Scott Dee y el grupo de Pipestone —información publicada y, a  su juicio, parcialmente aplicable a México—, ordenó la bioseguridad por rutas: directas (contacto  entre cerdos, semen), mecánicas (fómites, transporte) y aerosoles (filtración). En EE. UU., la  filtración pasó de ser estándar en las puestas de sementales a discutirse en hatos de hembras  y, ahora, en wean-to-finish. En alimento, destacó el avance en mitigantes y bioseguridad de  plantas.  

El dato cuantitativo que resaltó: la probabilidad de reinfección o de granjas nuevamente  infectadas cae de 40% con bioseguridad básica a 8,9% cuando se complementa con la  tecnología y la información actuales. Aclaró que, aún así, en EE. UU. ocurren infecciones  inexplicables, lo que refuerza la idea de un virus que está cambiando.  

Su lectura del estatus mexicano, ruta por ruta:  

RutaEstatus en México (según la ponencia)
DirectaEsquema maduro: gran parte de la industria puebla hatos fundadores con animales negativos y bioseguridad adecuada
MecánicaEn curso de maduración: transporte, protocolos, manejo y suministros; faltan algunos cambios estructurales
Aerosoles (filtración)Muy por desarrollar
Alimento (mitigación viral)En curso; al menos la mitad de la industria es consciente y lo utiliza (no al nivel de la industria avícola)

Tabla 3. Estatus de la bioseguridad en México por ruta (según la ponencia). 

La conclusión de este eje fue que los avances existen, pero falta amarrarlos y llevarlos al  siguiente nivel, con foco en el control de calidad de los procesos.  

Hacia un sistema mexicano de inteligencia sanitaria 

El disertante sostuvo que México necesita su propio sistema y lo necesita ahora. Existe, dijo, una  especie de esqueleto: lo que falta es alinear y construir la columna vertebral. Como materia prima  identificó a OPORMEX y sus regionales, Senasica y las universidades, además de un cuerpo  clínico de campo sólido que podría nutrir estos programas. El destino que propuso: una red  coordinada de laboratorios, reportes públicos, una base de secuencias para identificar variantes  en semanas y financiamiento de la propia industria, con responsabilidades compartidas.  

Calidad, consistencia y consumidor 

Animales producidos de forma sana y sin estrés se traducen, planteó, en mayor uniformidad del  cerdo vendido, mejor calidad técnica y mejores cualidades organolépticas del producto final, con implicaciones directas sobre bienestar animal. Ligó esto al objetivo de consumo per cápita — ubicado en 25 a 30 kg— y a la necesidad de desmitificar la producción porcina, mostrando que  el cerdo de traspatio del pasado está lejos de lo que llega hoy a la mesa del consumidor.  

Rentabilidad por productividad 

El cierre conceptual fue un desplazamiento del foco: de la rentabilidad por mercado a la  rentabilidad por productividad. El margen, argumentó, depende de los kilos producidos y del  costo por kilo; la eficiencia es la única ventaja sostenible, y el productor controla las variables  que importan: sanidad estable, genética enfocada, eficiencia alimenticia, mortalidad, descarte,  ambiente, manejo y datos en tiempo real.  

Mensaje final 

El disertante recuperó la diapositiva inicial con un título distinto: “Crecer es inevitable, crecer bien  es decisión” (38:02). Y formuló la disyuntiva con la que cerró: “O construimos defensas regionales  coordinadas o las nuevas granjas serán leña al fuego” (38:42). La síntesis: se construye con  mejores hembras, mejores granjas y dentro de mejores regiones sanitarias.  

Puntos para llevarse 

● Antes de invertir en crecimiento, realizar un mapeo regional sanitario y poblar los actos  fundadores con animales negativos a las enfermedades clave.  

● El impacto sanitario es regional y acumulativo: un sobrecosto de 3 a 6 pesos por el  conjunto de agentes puede borrar el margen.  

● La bioseguridad por aerosoles/filtración es la asignatura pendiente en México; la  mitigación en alimento ya avanza.  

● México dispone de la materia prima (OPORMEX, Senasica, universidades, clínica de  campo) para un sistema de inteligencia sanitaria con reportes públicos y base de  secuencias.  

● La ventaja sostenible está en kilos por hembra y costo por kilo, no en el mercado.  

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