Condición corporal en cerdas: Del caliper a la decisión

Qué dejó el webinar internacional de Pigside con la participación del Dr. Mark Knauer, creador del caliper, el MBA. MV. César Puig, cofundador de Pigside y el análisis de datos de granjas comerciales argentinas del MV. Pablo Maggi (Nutrimas).

Dos granjas iguales, dos resultados

Dos granjas del mismo sistema de producción, de unas 2.400 cerdas cada una. Misma genética, mismas instalaciones, alimento de la misma planta. En una, la mayoría de las cerdas estaba en condición ideal; en la otra, buena parte del plantel estaba gorda, y la granja pagaba ese exceso en alimento y en productividad. La única diferencia entre las dos era quién regulaba los comederos.

Con ese ejemplo abrió el Dr. Mark Knauer (NC State University) el webinar de Pigside, y con él quedó planteado el problema: la condición corporal (CC) de las cerdas se sigue manejando a ojo, y ese método subjetivo, cambia con cada persona y cada turno.

¿Por qué el ojo no alcanza?

La CC es la reserva de grasa y músculo que la cerda lleva sobre el dorso, y define cuánto puede movilizar en lactancia, cuánto come cuando más lo necesita y cómo llega al siguiente servicio. Una cerda que pare flaca compromete la tasa de parto siguiente y su bienestar; una en condición gorda reduce el consumo voluntario en lactancia, moviliza más reservas y llega al siguiente servicio con menor tasa de parto y camadas más chicas. Las dos cuestan, pero la gorda cuesta dos veces: el alimento ya invertido en engordarla y la performance reproductiva que se pierde después.

La evaluación visual, además de subjetiva, es difícil de entrenar y no sirve como referencia común entre operarios, asesores y proveedores. Ahí entra el instrumento.

El caliper: qué mide y cómo se usa

El caliper mide el ángulo del dorso a la altura de la última costilla. A medida que la cerda gana grasa y músculo, el lomo se ensancha y se aplana, y el instrumento traduce ese cambio en una escala de flaca, ideal y gorda; cada muesca equivale a cerca de un tercio de punto en la escala visual de 1 a 5. Frente a la evaluación visual, el caliper, funciona como “árbitro”, saca la discusión del terreno de la opinión y pasa a la objetividad. El rango ideal, según los datos que Knauer presentó de distintas líneas genéticas y países, resultó muy similar en todos los casos, generando mayores certezas sobre su aplicación y resultados. 

La técnica es simple, pero tiene dos errores frecuentes. El primero es no centrar el instrumento sobre la columna: como mide un ángulo, si queda desplazado hacia un lado la lectura cambia. El segundo es medir demasiado atrás, sobre la cadera, en lugar de a la altura de la última costilla; un desvío de hasta cinco centímetros no altera el resultado, pero más allá sí. 

En la práctica se observó que, el mejor momento, si se trabaja con jaulas es justo antes o después de la comida, con las cerdas de pie; en el caso de corrales ayuda la utilización de la extensión de 30 pulgadas(76 cm), que evita entrar en la zona de fuga del animal.

Extensión del caliper.  Fuente: Dr. Mark Knauer – NC State

Knauer recomienda además, marcar con pintura solo a las cerdas fuera de rango, un color para flacas y otro para gordas, y dejar sin marca a las ideales. Si el 80 % del plantel está en condición, se marca únicamente el 20 %, y cualquiera que entre al galpón sabe de un vistazo cómo está cada cerda.

El caliper apoyado sobre el dorso, a la altura de la última costilla y centrado sobre la columna. Fuente: Dr. Mark Knauer – NC State

Del dato al manejo, hablemos del protocolo

Los protocolos pueden variar entre establecimientos, puede medirse en tres momentos: al servicio, 30 días post-servicio y pre-parto o cada 30 días en gestación. Pero el Dr. Knauer sugirió medir al destete y a los días 30, 60 y 90 de gestación, y ajustar la ración en cada punto. Agrupar las cerdas por condición: las flacas juntas para recuperarlas, y sin cerdas gordas al lado, porque les “roban” alimento. También sugiere tener como objetivos, llevar las cerdas al parto en el lado alto de «ideal» y las cachorras en el lado bajo de «gorda», porque no han pasado por una lactancia. No bajar de 1,6 kg/día en gestación, aún en cerdas gordas: afecta el peso al nacer de la siguiente camada. Si una semana antes del parto más del 25 % de las cerdas está gorda, se está sobrealimentando. Y si una cerda flaca no responde al aumento de ración, hay que sacarla del plantel antes de que se convierta en una baja. 

La regla que resume todo: ninguna cerda fuera de la escala, ni en condición 1 ni en condición 5.

Adaptación de Protocolo de medición y ajuste en gestación propuesto por el Dr. Mark Knauer. Fuente: webinar Pigside – Dr. Mark Knauer

Revisando una variable clave

Como mencionó claramente el Dr. Knauer,  el impacto económico no es teórico. En su charla citó un caso real en uno de los sistemas productivos más grandes de EE.UU., con operarios entrenados para clasificar cada cerda y ajustar el comedero, el consumo medio en gestación bajó 0,1 lb/día (45.36 gramos), un ahorro de USD 750.000 al año en 280.000 cerdas. Así mismo datos de campo de Colombia mostraron el mismo patrón: al implementar el caliper bajó el consumo en gestación y subió el de lactancia, y ese mayor consumo se asocia a mayor tamaño de camada y mejor tasa de parto en el ciclo siguiente.

El segundo problema: con solo medir no alcanza

Medir es el primer paso. El verdadero valor aparece cuando ese dato se registra de forma continua, se comparte y se convierte rápidamente en una acción. 

Habiendo resuelto cómo medir, aparece el otro cuello de botella. El MBA. M.V. César Puig, cofundador de Pigside, describió lo que pasa entre la medición y la decisión en la mayoría de las granjas: el operario mide, anota en un papel, el papel viaja a la oficina, alguien lo carga en una planilla cuando tiene tiempo, se pide un reporte, alguien lo analiza y, recién entonces, se decide. Siete pasos y siete oportunidades de que el dato llegue tarde, no llegue o llegue mal. El costo real de esa fricción es el tiempo entre lo que ocurre en la granja y la medida que lo corrige: el evento ocurrió, el dato llegó, el análisis apareció y la acción llegó demasiado tarde.

Los siete pasos entre la medición y la decisión, y el flujo en dos pasos que propone Pigside. Fuente: MV. César Puig – Pigside

A través de la implementación de Pigside, se reduce el proceso a sólo dos pasos: el operario mide con el caliper y registra el valor en el mismo celular, sin internet en el galpón ni hardware adicional. El dato se carga solo cuando hay señal, y granja, operario y asesor trabajan con la misma información y el mismo criterio, con reportes y alertas automáticas que avisan, por ejemplo, cuando una cerda no recupera condición al día 30, cuando un lote supera el umbral de gordas o tiene demasiadas hembras flacas al servicio, o cuando las cerdas pierden muchos puntos de caliper entre el preparto y el servicio siguiente. Como resumió Puig, la mejor tecnología es la que realmente se usa. Los datos existen; el desafío es transformarlos en acción. Y hay algo más. Con las mediciones acumuladas, la plataforma relaciona el puntaje de caliper que usa cada granja con sus propios resultados productivos, nacidos vivos y nacidos totales, y lo muestra en un gráfico equivalente al que Knauer construyó en sus estudios. Cada granja puede así definir su propio rango ideal con sus propios datos, en lugar de heredar el de otra. Porque el valor no está solamente en conocer la condición corporal de una cerda en un momento determinado, sino en poder acumular y analizar esas mediciones para detectar tendencias y actuar cuando todavía hay tiempo para corregir.

Lo que muestran los datos de campo

Por otro lado, y ya con esa información acumulada en el uso de la plataforma Pigside, el MV. Pablo Maggi presentó lo que se ve al cruzar mediciones de CC con los partos posteriores en miles de servicios de granjas comerciales argentinas. Tres patrones. Las cerdas inseminadas flacas paren casi un lechón menos por parto que las normales (16,8 vs 17,3 nacidos totales), y en esos planteles casi tres de cada diez cerdas llegaban flacas al servicio. A mayor CC al día 115 de gestación, menor porcentaje de nacidos muertos, con la diferencia más marcada entre los extremos de la escala. Y la condición se corrige rápido cuando se actúa: el 95 % de las cerdas que llegan flacas al servicio alcanzan condición normal al día 30, y dos de cada tres cerdas del plantel ganan puntos en ese período.

Nacidos totales por parto según condición corporal (caliper) al momento del servicio, y proporción del plantel en cada grupo. Fuente: MV. Pablo Maggi – webinar Pigside.

Maggi agregó un número que ordena la discusión sobre la sobrealimentación: 200 gramos de más por día equivalen a USD 1,3 por cerda por mes. En una granja de 5.000 madres es una cifra que se nota.

Siempre, que los datos guíen las decisiones.

Si hay un mensaje que atraviesa las tres charlas es el siguiente: la condición corporal no se gestiona a ojo ni de memoria, se gestiona con datos. Un criterio objetivo para medir, un protocolo para actuar sobre lo medido, un flujo que lleve el dato a tiempo a quien decide, y datos propios de la granja para ajustar el manejo en lugar de heredar recomendaciones sin respaldo. Cuando le preguntaron a Knauer qué hacer si la genética recomienda una condición distinta de la que muestran los datos de la granja, su respuesta condensó esa idea: “pidan que les muestren los datos. Los datos tienen que guiar las decisiones.”

¿Te perdiste el webinar? Mira la grabación completa haciendo clic aquí: 

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