Escúchalo en Spotify
Si no lo mides, no lo manejas
La condición corporal de la reproductora no se improvisa, medirla es la decisión de manejo más rentable que puedes tomar. Hay una escena que se repite en casi todas las granjas. Alguien señala una cerda y dice “esa está flaca”; otro responde “no, está bien”. Ninguno está mintiendo: simplemente están leyendo, a ojo, una información que merece medirse. Y mientras se discute, esa hembra sigue avanzando en su ciclo — gestando, lactando, perdiendo o ganando reservas— sin que nadie tome una decisión.
La condición corporal es, justamente, ese dato que solemos mirar de reojo y que, bien gestionado, anticipa buena parte del resultado productivo del sistema.
¿Qué es y qué predice la condición corporal?
La condición corporal es una estimación de las reservas energéticas de la cerda en un momento dado. Es, en los hechos, una medida indirecta de dos cosas: su bienestar y su estado metabólico. Una hembra en la condición adecuada para su etapa —recría, gestación, lactancia, servicio— está en equilibrio; una que se pasa o a la que le falta está gastando reservas o acumulándolas de más, y eso siempre tiene un costo.
El punto clave es que la condición corporal no es solo una foto del presente: es un predictor. Predice el bienestar, y el bienestar predice cuánto del potencial genético la cerda va a poder expresar. Con genéticas modernas de alta productividad —más lechones nacidos, más kilos de lechón destetado— la exigencia metabólica durante la lactancia es enorme. Si la condición corporal no acompaña esa demanda, el animal lo paga: cae el desempeño reproductivo del ciclo siguiente, se acortan los aplomos y la cerda termina, antes de tiempo, en la lista de descartes.
Tres factores que conviene leer juntos
- Genética: marca el potencial; cuanto más alto, más fina debe ser la gestión de reservas.
- Desempeño: nacidos totales, productividad láctea, retención y longevidad se correlacionan con la condición corporal.
- Bienestar: una hembra cómoda y sana es una hembra que entrega lo que su genética promete.
Del “buen ojo” al dato objetivo
Durante años, la condición corporal se evaluó de forma visual. Es un método valioso y, en manos de una persona entrenada y consistente, puede ser muy bueno. Pero arrastra una limitación estructural: la subjetividad.
Para la misma cerda, dos evaluadores pueden dar criterios distintos, y la escala se vuelve gruesa —flaca, ideal, gorda— sin matices intermedios.
Cuando el objetivo es comparar lotes, granjas o épocas del año, esa variabilidad se vuelve ruido que impide tomar buenas decisiones. Por eso el estándar actual se apoya en un instrumento objetivo: el caliper de condición corporal. Desarrollado por el Dr. Mark Knauer (North Carolina State University), mide el ángulo que forman las costillas respecto de la columna a la altura de la última costilla. A medida que la cerda gana o pierde reservas, cambia la forma de su dorso, y esa angularidad se traduce en un puntaje en apenas unos segundos. Su gran ventaja no es solo la rapidez, sino la objetividad: al ser un número repetible, permite correlacionar la condición corporal con productividad, longevidad y retención, y comparar con sentido entre operaciones.
Conviene recordar que el caliper es un instrumento de precisión. Merece el mismo cuidado que cualquier herramienta de medición: revisar su calibración, evitar que se deforme por golpes o por el calor, y usar siempre el punto correcto de medición. Un instrumento maltratado o una copia con ángulos distintos a los del original entregan lecturas que parecen datos, pero que en realidad introducen errores.
La condición corporal no se improvisa: medir en los momentos correctos
Medir todos los días a cada cerda sería ideal en teoría, pero inviable en operaciones reales. La estrategia consiste en medir en momentos críticos del ciclo —servicio, gestación temprana, previo al parto y al destete— para obtener una buena lectura de cómo evoluciona el animal.
Lo importante no es la foto aislada, sino la película: cuánta reserva pierde la cerda en lactancia, cuánto recupera en gestación y si llega al parto en la condición buscada. Sobre ese registro se construye el segundo paso, que es donde la medición se transforma en manejo: el ajuste de la alimentación. A la hembra que viene en recuperación se le da una compensación para que vuelva a su punto óptimo; a la que está bien, se le sostiene la base. Y acá aparece un cambio de paradigma importante: a la cerda “gorda” ya no se la restringe. La evidencia muestra que bajar condición durante la gestación es lento y ocurre a expensas de algo —habitualmente, de la camada—. La recomendación actual es darle la base de alimentación de una cerda óptima, no castigarla.
¿Qué te llevas de todo esto?
• La condición corporal es un predictor barato y potente de bienestar, productividad y longevidad.
• El ojo experto ayuda, pero el caliper objetiva la medición y la hace comparable.
• El valor no está en medir una vez, sino en seguir la evolución de la cerda durante el ciclo.
• Medir sin ajustar el alimento no sirve: el registro existe para tomar decisiones.
• A la cerda gorda no se la restringe; se le da la base.
Conoce a los invitados
Danielle Da Silva es médica veterinaria graduada por la Universidad Estadual de Londrina (Brasil), con una maestría en Ciencia Animal. Con más de 15 años de experiencia trabajando con cerdos, hoy forma parte del equipo de servicios técnicos de PIC Latinoamérica.
Uriel Rendón es Ingeniero agrónomo zootecnista, integrante del equipo de Servicios Técnicos de PIC para Latinoamérica. Cuenta con una amplia trayectoria a campo, fue gerente de producción en sistemas porcinos de Latinoamérica y Estados Unidos, y actualmente brinda servicio técnico a toda la región.
CerdoCast solo es posible gracias al apoyo de empresas innovadoras como:
PIC Latinoamérica | Provimi | Trouw Nutrition LATAM | Tryadd | Trouw Nutrition México | NOVUS | Best Partners Academy | Grupo Praxion