CerdoCast #231 – La rentabilidad ya no viene del mercado, viene de la ejecución – MSc. Gerardo López

Mercado porcino 2025: el año que la industria volvió a respirar (y por qué eso no es suficiente)

Una conversación con Gerardo López, Director General de PIC para Latinoamérica

Después de años marcados por una volatilidad extrema, el 2025 se cerró con una sensación distinta en la industria porcina global: la del orden recuperado. Costos más estables, logística normalizada, una relación oferta-demanda en equilibrio. Pero como advierte Gerardo López, Director de PIC Latinoamérica, un mercado más racional no es sinónimo de mercado más fácil. De hecho, podría ser todo lo contrario.

El cierre de un ciclo de volatilidad

El 2025 marcó un punto de inflexión. Después de varios años donde los precios de los granos, los costos logísticos y los shocks sanitarios golpearon a los productores con fuerza y sin mucha capacidad de planificación, este año entregó un escenario distinto. Tres dimensiones lo explican:

Costos. El escenario de granos fue mucho más estable que en años anteriores. Inventarios globales más holgados y mayor disponibilidad ayudaron a contener el principal componente del costo de producción porcina: la alimentación. Para 2025/26, las proyecciones del USDA confirman un balance global cómodo tanto en maíz como en soya, con stocks finales por encima de lo previsto inicialmente.

Logística. Los costos de transporte, que venían fuertemente presionados durante 2024, se normalizaron a lo largo del año. Esto tuvo un impacto directo en la competitividad, especialmente para los países exportadores de Latinoamérica.

Oferta y demanda. A nivel global se observaron ajustes ordenados, sin las disrupciones sanitarias masivas que marcaron años anteriores. El mercado comenzó a absorber mejor la producción.

El resultado: un negocio más predecible, pero también con menos oportunidades extraordinarias. La rentabilidad del 2025 no se construyó sobre picos de precio, sino sobre la capacidad de cada productor para ejecutar bien.

Latinoamérica no es un bloque

Una de las ideas más fuertes es que ya no tiene sentido pensar en Latinoamérica como una región homogénea. Cada mercado tiene su propia lógica, sus tiempos y su exposición al comercio internacional. Mirar el 2025 país por país muestra realidades muy distintas.

Brasil: el caso más sólido. Logró tres cosas al mismo tiempo, lo cual no es menor: crecimiento productivo (+4,5% para alcanzar 5,55 millones de toneladas), expansión exportadora (+11,6% hasta 1,51 millones de toneladas) y costos controlados. Las exportaciones generaron US$ 3.619 millones (+19,3%), y Brasil se convirtió en el tercer exportador mundial, superando a Canadá. La estrategia de diversificación de destinos fue clave: Filipinas lideró las compras con casi 393.000 toneladas, seguido por China, Chile, Japón y Hong Kong.

México: márgenes históricos. Una combinación favorable de demanda interna sólida y oferta local limitada (afectada por brotes de PED, PRRS, APP e influenza en el primer semestre) sostuvo los precios durante todo el año. Los márgenes oscilaron entre US$ 1,2 y 1,4 por kilo en pie durante gran parte del año. Las importaciones cubrieron la diferencia, creciendo 10,7% hasta 1,92 millones de toneladas. El consumo aparente alcanzó 3,59 millones de toneladas (+3% interanual). El reverso de esta integración: México queda más expuesto a la volatilidad internacional en 2026.

Chile: crecimiento hacia adentro. Producción estable (+0,7%), consumo interno en crecimiento (+2,4%) y exportaciones que retrocedieron 3,4%. La menor intensidad exportadora le dio espacio a la producción local para ganar participación en el consumo doméstico, alcanzando una cuota de 71,8%. Los márgenes se mantuvieron positivos durante todo el año, en un rango de US$ 0,40 a 0,72 por kilo en pie.

Colombia: crecimiento con presión final. El sector consolidó una fase de expansión: producción +9,1% (663,9 mil toneladas), consumo aparente +8,5% y un consumo per cápita de 15,3 kg/habitante/año. Sin embargo, el segundo semestre trajo presión sobre los márgenes por aumento de costos (+11,6% vs primer semestre), apreciación del peso colombiano (~10%) y caída del 3,4% en el precio de mercado. Algunos productores terminaron operando en equilibrio o con márgenes negativos.

Perú: expansión gradual. Producción +3,1% hasta 217,7 mil toneladas. El consumo per cápita continúa su tendencia ascendente: pasó de 8,9 kg/hab/año en 2020 a 11 kg en 2025. El gran desafío del país sigue siendo sanitario, particularmente con el PRRS.

Centroamérica: mercado estable apoyado en demanda interna y abastecido principalmente por importaciones desde Estados Unidos. Costa Rica y Panamá lideran el consumo per cápita regional (19-20 kg/hab/año), mientras países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua se mantienen en un dígito, lo que refleja un mercado con potencial de crecimiento.

Los gigantes globales: China y Europa

El panorama internacional también muestra cambios estructurales importantes.

China se estabilizó. La producción cerró el 2025 prácticamente sin variación (57,15 millones de toneladas, +0,2%) y las importaciones cayeron 2,8%. El gigante asiático ya no depende de las importaciones como en el pasado, lo que reduce su rol como motor de la demanda global. López incluso adelanta una hipótesis interesante: en un futuro cercano podríamos verlo convertido en exportador de carne, probablemente dentro de Asia.

Europa atraviesa un proceso de ajuste estructural. Si bien la producción de la Unión Europea creció 2,5% en 2025 hasta 21,80 millones de toneladas, sigue enfrentando desafíos de peso: la Peste Porcina Africana en España, regulaciones cada vez más exigentes y costos elevados. Esto le quita competitividad frente a jugadores como Brasil, particularmente en mercados asiáticos.

El elefante en la habitación: la geopolítica

Un escenario más ordenado en su base no significa un escenario blindado a shocks externos. Las tensiones en Medio Oriente ya están presionando los costos energéticos, y eso se traslada a fletes marítimos, fertilizantes y, eventualmente, granos. López comparte un caso concreto: una visita reciente a una planta de alimentos donde le contaron que ciertos suministros importados desde Asia y Europa ya subieron hasta un 40% por estos efectos.

Para el productor, el primer impacto siempre se siente en el costo del alimento. La porcicultura es una industria intensiva en alimentación: cualquier movimiento en maíz o soya, por pequeño que sea, golpea directo en el costo por kilo producido y, después, en los márgenes.

Hacia 2026: lo que se puede controlar

Si el 2025 fue el año del orden interno, el 2026 podría ser el año de la incertidumbre externa. Disrupciones de oferta, factores energéticos, costos volátiles. Variables que están fuera del control del productor.

La pregunta clave entonces es: ¿dónde poner el foco? López lo resume en tres palancas:

1. Eficiencia productiva. Cada punto que se mejora en conversión o en productividad ya no es un ajuste fino: es una diferencia real en el resultado. La genética se vuelve un arma central para capturar esas mejoras.

2. Gestión de costos. Entender exactamente dónde se gasta. Meterse a fondo en los números. Buscar alianzas estratégicas que permitan trabajar volúmenes y mejorar el poder de compra.

3. Capacidad de adaptación. El mercado va a seguir cambiando. China se reposiciona, Europa se ajusta, los flujos comerciales se redibujan. La habilidad para leer esos cambios y mover la organización con agilidad se convierte en ventaja competitiva.

La conclusión

El 2025 consolidó un punto de inflexión. La industria porcina global entró a una etapa donde la competitividad ya no depende de condiciones excepcionales del mercado, sino de la capacidad de cada sistema productivo para capturar eficiencia, gestionar costos y adaptarse a un entorno global más desafiante.

En palabras de Gerardo López:

«En este nuevo contexto, la rentabilidad no va a venir del mercado. Va a venir de cómo ejecutes tu negocio.»

El mensaje, en definitiva, es claro: el viento de cola se acabó. Lo que viene se gana puertas adentro.

Conoce al invitado

Gerardo López es Ingeniero Agrónomo Zootecnista, graduado del Tecnológico de Monterrey, y cuenta con una maestría en Administración de Empresas por la Universidad de Carolina del Norte. Con más de 26 años de experiencia en la industria porcina, actualmente se desempeña como Director General de PIC Latinoamérica, donde lidera estrategias enfocadas en fortalecer la productividad, la sostenibilidad y la sanidad del sector en toda la región.

Mira el episodio completo aquí.

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